La energía nuclear no acabará con el mundo… lo salvará

Alfredo García es el supervisor de la central nuclear de Ascó, en Cataluña. Cuenta con las licencias de Operador y Supervisor otorgadas por el Consejo de Seguridad Nuclear, y que son necesarias para trabajar como tal en una central nuclear española. Además, es ingeniero de telecomunicaciones y licenciado en Comunicación Audiovisual.

Por si esto fuera poco, también lleva a cabo una gran labor de divulgación científica sobre la energía nuclear, en un intento de acabar con su mala imagen. Cuenta con 80000 seguidores en su cuenta de Twitter (@OperadorNuclear) y ha escrito un libro cuyo título es una declaración de intenciones (La energía nuclear salvará el mundo).

Hace unos días le hicieron una larga y calmada entrevista en YouTube. En ella hablaron, como no podía ser de otra forma, del papel de la energía nuclear en el presente y el futuro, de los mitos de la misma, de las energías renovables y de otros muchos temas interesantes.

Buena parte de la entrevista la dedicaron a charlar sobre los tres grandes accidentes nucleares de la historia: Three Mile Island, Chernobyl y Fukushima. De la charla obtuve muchas ideas interesantes que me llevaron a concluir que es imposible que se produzca un accidente nuclear como estos en España. La entrevista me sirvió también para despejar mis dudas sobre la necesidad de la energía nuclear, y con ello acabaré esta entrada.

Accidente de Three Mile Island

Three Mile Island es una pequeña isla situada en un río de Pensilvania, Estados Unidos, en la que opera una central nuclear desde 1974. Actualmente sigue funcionando pero con solo uno de sus dos reactores, ya que en 1979 se produjo un accidente que llevó a la fusión (el «derretimiento«) del otro.

El accidente comenzó con una serie de errores técnicos que se vieron potenciados por varios errores humanos. El resultado de esta suma de errores fue el fallo del sistema de refrigeración del reactor, lo que derivó en un aumento de la temperatura. Para cuando los operarios fueron conscientes de lo que realmente estaba sucediendo, parte del reactor ya se había fundido.

A pesar del daño que se produjo en el reactor, todo quedó contenido en la vasija del mismo. La vasija es el contenedor en el que tiene lugar la reacción, y mide 12 metros de alto por 4 de ancho. Además de por la vasija, el reactor estaba protegido por un edificio de contención que también logró resistir.

El edificio de contención Three Mile Island está construido de la misma forma que el de las centrales españolas: un muro de hormigón armado de un metro de espesor, recubierto interiormente por una capa de acero inoxidable. En algunos casos, como en la central de Alfredo, el muro de hormigón es tensado con unos cables de acero interiores que añaden todavía más resistencia a la estructura.

Tal y como dice Alfredo, si Chernobyl hubiese tenido un edificio de contención, quizás hoy en día no escuchásemos hablar de su accidente (como seguramente no lo hayas hecho del de Three Mile Island).

Accidente de Chernobyl

Es el accidente de energía nuclear más importante de la historia. La producción de la serie de HBO que relata lo sucedido en el trágico accidente ha despertado un gran interés por el mismo en la población general. El propio Alfredo admite que en términos generales la serie cuenta muy bien los acontecimientos.

La central nuclear de Chernobyl no tenía nada que ver con las actuales. Para empezar, esta central se diseñó con la idea principal de generar plutonio para bombas nucleares. La planta también se podría usar para obtener energía, pero esto era un objetivo secundario. Cuando la central terminó de construirse otras ya estaban generando plutonio en cantidades suficientes, así que Chernobyl se destinó a la producción energética.

Esto condicionó el diseño y el funcionamiento del reactor nuclear, en el cual un aumento de la temperatura provocaba un aumento de la potencia. Los reactores actuales (y en realidad también los occidentales de la época) están diseñados para que un aumento de la temperatura lleve a una disminución de la potencia. El mecanismo que explica esto es complejo y requiere conocimientos de física nuclear, pero Alfredo promete que esto es así.

El día del accidente los operarios trataron de poner a prueba la central: querían probar si en caso de pérdida de energía los generadores diésel serían capaces de volver a suministrarla. Los generadores rusos tardaban un minuto y medio en ponerse en marcha, frente a los 13 segundos que tardan los de la central de Ascó.

En la prueba querían ver, además, si el calor residual que quedaba en el reactor sería suficiente para suministrar energía a la propia planta. Para esto último era necesario desactivar todos los sistemas de seguridad… y lo hicieron. En las centrales actuales es imposible desactivar los mecanismos de seguridad; no existe ningún botón que haga tal cosa porque estos mecanismos son intrínsecos a las propias centrales.

La subida de potencia y de temperatura que se generó en el reactor provocaron explosiones de vapor (que no nucleares) a partir del agua refrigerante. El reactor fue dañado y no existía edificio de contención, así que parte del material del mismo ue proyectado hacia el exterior contribuyendo a esparcir la radiación.

Según los datos que proporcionó la URSS, solo 31 personas murieron a causa del accidente. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de lo risorio de la cifra oficial. La OMS realizó sus propias estimaciones en base a las características del reactor y el accidente, que cifran en 4000 las muertes que se han producido y se producirán1 (los efectos de la radiación tardan tiempo en verse). Alfredo destaca que la misma OMS estima que cada año mueren 7 millones de personas a causa de la quema de combustibles fósiles2, lo que viene a ser 20000 muertes diarias o 5 Chernobyls al día.

Los trabajadores de las centrales nucleares se entrenan constantemente en simuladores de alcance total como el de la imagen, que simulan a la perfección las salas de control nuclear y los reactores con ayuda de un potente ordenador.

Accidente de Fukushima

En 2011 se produjo un terremoto de magnitud 9’0 en Japón. Cuando se detectó el seísmo, los reactores fueron apagados automáticamente. A causa del terremoto se produjeron cortes del suministro eléctrico, por lo que los generadores diésel de la central comenzaron a funcionar para aportar energía a las bombas encargadas de la refrigeración. Hasta aquí todo sucedió como debía.

El problema no fue el terremoto, sino el mayor tsunami de la historia que generó. La central de Fukushima está construida 6 metros por encima del nivel del mar, pero pocas opciones de resistir tuvo frente a el tsunami de 12 metros. El agua llegó hasta la planta e inundó los generadores diésel que entonces dejaron de funcionar. Las bombas que bombeaban el refrigerante no podían actuar y aunque los reactores ya se habían apagado hace tiempo, seguían manteniendo calor residual.

El aumento de la temperatura llevó a la fusión del reactor y a la producción de explosiones de hidrógeno en el mismo. Las explosiones dañaron las contenciones (que Alfredo dice que son más débiles que las nuestras) y se produjo fuga de radiactividad.

Inicialmente intentaron refrigerar los reactores con agua de mar que acabó volviendo al océano. Después la almacenaron, hasta generar un total de 90000 toneladas de agua radiactiva. El agua ha sido desmineralizada para eliminar los minerales que emiten radiación, así que ya casi no es radiactiva. El único elemento que sigue presente en el agua tratada es el tritio, el cual es un emisor tan débil que no se han detectado daños en personas ocasionados por él. El organismo de seguridad nuclear del país sugiere verter al océano el agua tratada, y aunque suena un poco bestia, en realidad es la mejor opción. El agua de mar ya tiene tritio de forma natural, y verter el agua almacenada de forma diluida no debería de suponer ningún problema.

A pesar de todo ello, después de casi 10 años no se han registrado muertes ocasionadas por la radiación liberada. Tras el accidente más de 170000 personas de la zona fueron evacuadas, lo que permitió minimizar la dosis recibida por la población. Sí que es cierto que esa misma evacuación ocasionó cerca de 2000 muertes prematuras a causa del estrés y la ansiedad, afectando especialmente a personas mayores.

La energía nuclear… es necesaria

Pese a estos accidentes, las centrales nucleares pueden considerarse como muy seguras. ¿Por qué entonces los activistas endemonian la energía nuclear? ¿Por qué (algunos) políticos piden el cierre de estas centrales? Alfredo piensa que posicionarse en contra aporta apoyos y votos. La población general tiene una mala concepción de la energía nuclear, probablemente por el componente dramático de los accidentes. Así, cuando una ONG o un partido se compromete a cerrarlas, se aseguran más contribuciones y seguidores.

En un momento en el que el cambio climático amenaza más seriamente que nunca, no podemos seguir permitiéndonos obtener el grueso de la energía con la quema de combustibles fósiles.

Por otro lado, no es posible abastecernos únicamente de energías renovables, las cuales dependen de condiciones meteorológicas variables. En España, un país que se caracteriza por las muchas horas de sol que tiene, el factor de carga de la energía solar es solo del 18% (sería del 100% si el sol incidiese en el panel de forma constante las 24 horas del día).

No nos queda otra que apostar por la opción de energías renovables junto con nuclear. No podemos permitirnos prescindir de ninguna de las dos. Mientras tanto, en algunos países como Alemania y España que presumen de estar aplicando planes de transición energética, se cierran centrales para tener que seguir dependiendo del carbón y el gas.

Bibliografía

  1. https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2005/pr38/es/index1.html
  2. https://www.who.int/mediacentre/news/releases/2014/air-pollution/es/

Javier Vilela Martín

Soy un estudiante de Medicina interesado en ciencia, tecnología y ficción. En este blog escribo sobre temas como esos y sobre cualquier otra cosa que me llame la atención.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Volver arriba